Violencia Obstétrica, Crimen Silencioso.

La violencia obstétrica es todo acto que vulnere los derechos de la mujer gestante por parte del
personal de la salud; antes, durante y después del parto.

Resultaría para algunas mujeres vergonzoso hablar de su padecimiento durante la gestación, y realmente lo es, es vergonzoso saber que en estos momentos una mujer está pariendo en un cuarto frío, lejos de su familia, sola y asustada, o está en sus controles prenatales con actitudes bruscas, mala atención o negligencia por parte del personal de su EPS, o mujeres que han quedado con secuelas como incontinencia fecal por motivo de episiotomía. ¡Eso es vergonzoso!

Para mí es muy importante poner en conocimiento estos temas, como animar a las mujeres a que denuncien y no permitan que siga ocurriendo esta violencia silenciosa en los hospitales.

Las expectativas al tener un hijo son tan grandes; una emoción constante por conocer cómo será, (¿Me irá doler? ¿Todo saldrá bien? ¿Mi hijo saldrá bien?) y desafortunadamente en un país con una desigualdad social tan marcada, la carencia de políticas públicas y materialización de los derechos, se vislumbra claramente el mal trato o los privilegios de las gestantes durante su parto. Aunque tampoco podemos generalizar, pero sí existe una marcada agresión u omisión frente a las gestantes.

Algunas pueden contar con el apoyo emocional de un acompañante o son tratadas con mucho respeto en las clínicas u hospitales, pero otras – y podría asegurar que en un porcentaje muy alto- no corren con la misma suerte. Es tan real como que si preguntas a alguna de las mujeres más cercanas a tu circulo, -en mi caso, 9 de 10 aseguran haber tenido una experiencia desafortunada-.

El informe escrito por Dubravka Šimonović, relatora especial sobre la violencia contra la mujer de Naciones Unidas, denominado “Enfoque basado en los derechos humanos del maltrato y la violencia contra la mujer en los servicios de salud reproductiva, con especial hincapié en la atención del parto y la violencia obstétrica”, presentó en el mes de julio de 2019 a la Asamblea General de la ONU, cifras y hechos que demuestran y reconocen este tipo de violencia.

Falta de acompañamiento; (dejar a la mujer sola sin interlocutores de confianza); malos tratos; (críticas, sobrenombres, comentarios humillantes, irónicos); falta de información; (no todas las mujeres son informadas sobre su parto o bienestar de su bebé); cesáreas innecesarias; o rotura artificial de la bolsa o saco amniótico; inducción al parto o anestesia sin haberlo solicitado; son algunas de las situaciones que se pueden identificar como violencia obstétrica.

La psiquiatra perinatal y directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, Ibone Olza, califica como “tortura” el realizar una cesárea o una episiotomía sin consentimiento, y describe las formas de maltrato más habituales en el parto, especialmente el chantaje y cómo se minimizan o invisibilizan sus consecuencias”.

Quizá muchas de las mujeres que leen esta columna se sientan identificadas. Considero que la etapa más vulnerable de la mujer es la gestación, teniendo en cuenta que intervienen diferentes factores; tanto físicos, como psicológicos y emocionales.

Y aunque existen directrices administrativas, manuales de conductas, leyes y hasta la misma Constitución que refiere la importancia de los derechos fundamentales de la mujer en gestación, no se ha activado la materialización de los derechos fundamentales, y tenemos como resultado madres con secuelas permanentes de las laceraciones físicas y psicológicas de tener un hijo en las condiciones como fueron vulneradas.

Es triste y desesperante que este crimen silencioso continúe en la impunidad, porque además de no contar con entes de control idóneos, dotados de capacidad de solución, de control, con sanciones reales, se demuestra que no existen capacitaciones integrales que permitan que se forme el personal de la salud, con ‘sentido humano’, más allá de un slogan.

Una campaña necesaria que entre todos debemos desarrollar, protegiendo a nuestras dadoras de vida; madres, hermanas, amigas, tías, mujeres frágiles que hay que proteger porque llevan dentro una gran responsabilidad. El fruto de futuro.

Por: Luisa Fernanda Bohórquez Rodríguez – Abogada y Periodista – creadora de @LibertadconDerecho. Escuche Libertad con Derecho radio – miércoles 9.00AM 106.9FM Radio Universidad del Tolima